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martes, 26 de octubre de 2010

Compartirlas, no acumularlas



Compartirlas, no acumularlas

Hay un breve pero bellísimo cuento hindú de un peregrino que se quedó a pasar la noche debajo de un árbol en un bosque cercano al pueblo. En la más profunda oscuridad, oyó que alguien le gritaba:
-- ¡La piedra! ¡La piedra!, dame la piedra preciosa, peregrino.

El peregrino se levantó, se acercó al hombre que le gritaba y le dijo:
-- ¿Qué piedra quieres, hermano?
-- La noche pasada -le dijo el hombre con voz agitada- tuve un sueño en el que se me reveló que si venía aquí esta noche encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.

El peregrino hurgó en su bolsa y le dio la piedra diciendo:
-- La encontré en un bosque cerca del río. Puedes quedarte con ella.

El desconocido agarró la piedra y se marchó a su casa. Al llegar, abrió su mano, contempló la piedra y vio que era un enorme diamante. Durante toda la noche no pudo dormir. Se levantó con el alba, volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo:
-- Dame, por favor, la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de un diamante.

El peregrino le contestó:
-- La verdadera riqueza no consiste en acumular cosas, sino en compartirlas.

Autor: Desconocido
Fuente: Semillas de Vida
Proverbios 23:4-5
No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.

Hechos 20:35
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Comentarios:
Angela Bello dijo...
Como bien esquematiza este cuento,así debe ser la vida del Cristiano, que nuestras bendiciones espirituales y materiales sean para compartir y así los de afuera vengan a buscar de ella, y como el desconocido algunos vendrán a preguntar que Tesoro tan grande tenemos que nos permite desprendernos de los que otros creen de mayor valor. El Cristiano debe forjar su futuro para vivir dignamente y ayudar a otros, pero sabiendo el justo valor de las cosas. 1 Timoteo 6:10 Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores

1 comentario:

Angela Bello dijo...

Como bien esquematiza este cuento,así debe ser la vida del Cristiano, que nuestras bendiciones espirituales y materiales sean para compartir y así los de afuera vengan a buscar de ella, y como el desconocido algunos vendrán a preguntar que Tesoro tan grande tenemos que nos permite desprendernos de los que otros creen de mayor valor. El Cristiano debe forjar su futuro para vivir dignamente y ayudar a otros, pero sabiendo el justo valor de las cosas. 1 Timoteo 6:10 Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.