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lunes, 7 de junio de 2010

MENTALIDAD DE SALTAMONTES (2 DE VARIOS)




Como señalé en el artículo anterior, los Israelitas tomaron 11 días para viajar por el desierto del Sinaí hasta Cades-Barnea, en la frontera con la tierra prometida. Una vez allí solo tenían que entrar para poseer la tierra que Dios les había prometido, pero en lugar de eso dudaron y pidieron que Moisés enviara 12 espías a reconocer la tierra (Deuteronomio 1:21-22).
El informe que dieron 10 de ellos fue en realidad desalentador (Números 13:27-33). La reacción del pueblo que esperaba con ansias el informe no se hizo esperar: “Entonces toda la congregación levanto la voz y clamo, y el pueblo lloró aquella noche. Y murmuraron contra Moisés y Aarón todos los hijos de Israel: y les dijo toda la congregación: ¡Ojala hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojala hubiéramos muerto en este desierto!. ¿Y por qué nos trae el Señor a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres, y nuestros hijos vendrán a ser presa. ¿No nos sería mejor que nos volviéramos a Egipto? Y se decían unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egipto.” (Números 14:1-4).
Un análisis de este pasaje nos muestra por qué un pueblo que estaba llamado a ser poseedor de las mayores bendiciones, estaba viviendo una vida miserable, deseando incluso la muerte:
1- Eran personan negativas. Su negatividad era hija de la incredulidad. Cuando se presentaba un problema, en lugar de poner su vista en el Dios que los sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido (Deuteronomio 5:15), preferían poner su vista en el problema, y hacerlo más grande hablando mucho de él y exagerándolo.
2- Quejosos y murmuradores. No desaprovechaban la oportunidad para hablar mal de las personas que los ayudaron a salir de su esclavitud. Ante el menor contratiempo estaban deseando morirse. “Ojala hubiéramos muerto” (Números 16:49). “Por que nos has traído el Señor a este desierto para que nosotros y nuestros animales muramos aquí” (Números 20:2-4). “Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto” (Números 21:5).
3- Difamadores. Acusaron a Dios de una perversidad tan grande como traerlo de Egipto para hacerlos morir en el desierto.


4- Siempre dispuestos a rendirse sin luchar. Caleb les dijo que ellos podrían vencer a esas personas (Números 33:30). Ellos contestaron diciendo: “No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Números 13:31). Después de eso se dedicaron a llorar aquella noche. Josué les dijo que si Jehová se agradaba de ellos, los podrían comer como pan.
5- Siempre pensando en volver atrás. Engrandeciendo lo que tenían en el pasado; los melones, los pescados, las cebollas, los ajos. Nunca mencionaron los trabajos forzados que por 400 años tuvieron que realizar. Tampoco mencionaron los latigazos, la muerte de sus primogénitos, etc.
6- Ingratos. No había en sus labio una palabra de agradecimiento para Jehová, para Moisés, para Aarón, para Josué y otros, Solo reclamos, quejas, lamentos, exigencias. La mentalidad de ellos era que lo merecían todo. Solo podían pensar en todo lo que les faltaba, sin contar lo que ya habían recibido.
7- Violentos. Después de eso se dicaron a llorar aquella noche. Josué les dijo que si Jehová se agradaba de ellos, los podrían comer como pan.
A pesar de las palabras de fe de Josué el pueblo habló de apedrearlo. Como resultado el Señor se enojó con ellos y juró que ninguno de los adultos que salieron de Egipto entraría en la tierra prometida. 40 Años vagarían por el desierto, pero no entrarían en la tierra. Sus hijos en cambio si entrarían por el poder del Señor.
Por otra parte, Josué y Caleb si entrarían, porque hubo en ellos un espíritu diferente (Números 14:24,30).
Mis amigos y hermanos, es evidente que una mala actitud es lo que nos impide gozar de las bendiciones que Dios quiere darnos. ¿Cómo iba Dios a entrar a la tierra prometida a un pueblo con semejante mentalidad¿ ¿Por qué habría de darle más bendiciones si no estaban contentos con lo que tenían hasta ese momento?.
Aprendamos a superar la mentalidad de Saltamontes que evita que seamos bendecidos y que peor aun, nos hace vivir una vida miserable.

1 comentario:

Angela Bello dijo...

Cuantas veces dejamos pasar las bendiciones que el señor nos quiere dar, tan solo por la incredulidad, negatividad y rebeldía. Permitamos que aun en las cosas simples nuestra Fe nos permita ver y disfrutar sus bendiciones.