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martes, 15 de marzo de 2011

SED AGRADECIDOS


Carlos, era piloto de un bombardero en la guerra de Malvinas.

Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil, Carlos se lanzó en paracaídas, fue capturado y

llevado a una prisión pirata inglés. A su regreso a Argentina, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:

Le dijo "Hola, usted es Carlos, era piloto en Malvinas y lo derribaron verdad?"

"Y usted, ¿cómo sabe eso?", le preguntó Carlos.

"Porque yo doblaba su paracaídas. Parece que le funcionó ¿verdad?"

Carlos casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondió

"Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí."

Esa noche estando solo, Carlos no pudo dormir, meditando:

¿“Se preguntaba Cuántas veces vi en la base a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero?"

Pensó también en las horas que ese marinero paso en las entrañas del hangar enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

Ahora, Carlos comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia:

¿"Quién dobló hoy tu paracaídas?".

Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Cada uno de nosotros necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, uno emocional, uno mental y hasta uno espiritual.

A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí.

Hoy, esta semana, este año, cada día, haz lo posible de darte cuenta quién dobla tu paracaídas, y agradécelo.


"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1Tesalonicenses 5:18)

1 comentario:

Angela Bello dijo...

A veces tomamos el camino fácil, de decir frecuentemente que damos gracias a Dios por todo lo que nos pasa, pero pocas veces nos ponemos a meditar en todos los instrumentos que el Señor utiliza para bendecirnos, aspiremos a ser capaces de lograr esto. Gracias a todos por doblar mi paracaídas...