Buscar este blog

domingo, 22 de julio de 2012

OÍSTEIS QUE FUE DICHO...PERO YO OS DIGO



"Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante." (Mateo 5:21-26).

Jesús hablaba con una autoridad tal que “cuando terminó estas palabras, la gente admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escriba" (Mateo 7:28,29).

Los Escribas al enseñar siempre lo hacían citando a Moisés, y cuando les convenía,  al Talmud (que eran sus leyes tradicionales u orales), ó a  algún rabino de trascendencia. Sin embargo Jesús dice “YO OS DIGO”, nunca habían oído un maestro con esa autoridad…

Jesús comienza mostrando que no es necesario  matar para ser “Culpables de Juicio”. También el que se enoja  contra su hermano y usa un lenguaje ofensivo, corre la misma suerte. Hasta la venida de Cristo a los antiguos se les había enseñando la necesidad de no matar, pero no se hacía énfasis en los motivos que llevaban a la persona a cometer un asesinato. No se le prestaba atención a la fuente del problema que es el corazón (Marcos 7:21-23...Porque de dentro del corazón de los hombres salen...). Ellos  nunca escucharon decir “Bienaventurados los de limpio corazón”, porque los maestros de la ley no acostumbran a tener cuidado de estas cosas. Con tener limpio el vaso por fuera era suficiente.

Cuando El Maestro dice que será culpable ante juicio, se está refiriendo a los tribunales locales que los judíos habían establecido en cada pueblo (Véase Deuteronomio 16:18, Levítico 24:17,21).

Al dar el mandamiento de no matar, quería que entendieran que incluia sentir el deseo en el corazón de quitar la vida a otro porque esto es igualmente pecado. El enojo, el odio, el rencor y otros  males del corazón son condenados por el Señor porque sabe que todos con el tiempo llevan a lo mismo.

Los Fariseos y Escribas hacían tanto énfasis en una obediencia externa que muchos llegaron a pensar que no estaba mal que se aguardaba rencor siempre que no se llegara a cometer el acto mismo de matar. Jesús condena el enojo carnal, que incluye dentro de sus planes insultar, golpear y hasta matar.

El Señor sintió enojo y hasta ira, pero nunca carnales, sino espirituales; contra prácticas y hechos, no contra individuos (Marcos 3:5; Mateo 21:12,13; Juan 2:13-17). Su santo enojo siempre lo motivaba hacia las cosas buenas como enseñar, exhortar, reprender, pero con el propósito de que el mal sea corregido.

Jesús condena el enojo descontrolado, que solo nos lleva a decir palabras insultantes, y a asumir una actitud de desprecio hacia los demás. Este tipo de enojo siempre se asocia en las escrituras con enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, maledicencias, amarguras, griterías y toda malicia (Gálatas 5:19-21; Efesios 4:31).

 Efesios 4:26,27 “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”. El cristiano no es el que nunca se enoja, sino el que no peca aun cuando esta enojado, y que no se pasa todo el tiempo enojado.

Las palabras insultantes a las que se refiere el Señor como son: Necio y Fatuo son palabras  que indicaban un grado elevado de desprecio.

La fuerza de estas palabras depende de cómo  suena a los oídos de la persona insultada y del tono de voz con que se expresen. Además cuando van acompañadas de un sentimiento de odio o desprecio se puede percibir con facilidad.

1 Juan 3:15 “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en el”

La palabra necio “Raka” esta relacionada con el hebreo req, que significa vacío o sin significado. Lo cual nos hace ver lo hondo del disgusto que sentía el que las pronunciaba. Este sentimiento sin dudas era capaz de, en la circunstancia adecuada, llevar a la persona a cometer un homicidio. Por eso el Señor dice que quedará expuesto al infierno de fuego.

Por tanto, si estas presentado tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí del altar,  y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presentaba tu ofrenda” Vs. 23,24.

Jesús pinta  dos situaciones donde el cristiano podría tener problemas por estar enojado contra su hermano y guardarle rencor.
La primera es  la de un adorador llevando su ofrenda ante un sacerdote. Cuando esta listo para ofrecer su ofrenda recuerda tener algo pendiente con su hermano. ¿Para qué ofrecer sacrificios que Dios no va a aceptar?. Primero debe haber un arrepentimiento y una reconciliación con el hermano (1Juan 4:20)

El segundo caso presentado por Cristo es el de alguien que debe dinero a otro y se dirige delante del Juez para tratar un caso que esta perdido.

Conviene a esta persona buscar un arreglo pronto, antes que sea muy tarde, y la solución que plantea el Señor es que nos pongamos de acuerdo con el adversario, que sacrifiquemos el orgullo cuanto antes y arreglemos diferencias, pues de lo contrario los únicos que saldremos perdiendo somos nosotros.

Mateo 18:15, “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y el solos”. Es decir, que también el ofendido debe buscar al ofensor, y no decir “el fue que me ofendió” pero, muchas veces nos dejamos dominar y guiar por el orgullo y fracasamos espiritualmente. 

Imitemos al Señor, quien teniedo todos los motivos para maldecir y desear lo peor a sus enemigos, dijo: "Padre Perdonalos porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34)

 


 



domingo, 8 de julio de 2012

OTRAS FOTOS DE LA ACTIVIDAD DE ALABANZAS.

El hermano Deivi en accion!

El coro de Alabanzas.


Maiky alabando.

Mas del ministerio de alabanzas

El Hno. Fausto con el mensaje.

El hno. Julio dirigiendo una dinamica.

Nuestra Hna. Lucila fue a alabar!

El Hno. Antonio predicando.
Mas dinamica!

domingo, 17 de junio de 2012

CON CINCO PIEDRAS EN LA BOLSA (1 Samuel 17:40)



Introducción
Cada día tenemos que enfrentarnos a gigantes que amenazan nuestras vidas: Deudas que no podemos pagar, matrimonios que no sabemos llevar, hijos rebeldes que no sabemos guiar,  planes que no logramos ejecutar,  vicios que no podemos rechazar, pornografía que no logramos controlar, malos hábitos que no podemos vencer. La sola mención de nuestro gigante nos hace salir huyendo de miedo (1Samuel 17:24). Nos lleva a la cama con ansiedad, nos levanta con inquietud, nos mantiene pensando y hablando todo el día sobre él. ¿Qué podemos hacer? ¿Existe alguna forma de enfrentarlo y vencerlo?.  David tomó 5 piedras para enfrentar a Goliat. Enfrente usted a su gigante con la misma estrategia y saldrá victorioso. Crea lo que él creyó y haga lo que él hizo.
¿Cuáles son estas 5 piedras?

I-                    LA PIEDRA DE LA FE

a)      La fe es la certeza de los que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).
b)      David aparece en el campamento expresando la seguridad de que Dios va a pelear la batalla por su pueblo, y viendo no un ejército contra otro, sino el ejército de los Filisteos contra “LOS EJERCITOS DEL DIOS VIVIENTE”. (1Samuel 17:26,36,45)
c)       La fe nos brinda la convicción de saber que más son los que están con nosotros que los que están con ellos (Véase 2Reyes 6:13-16).
d)      La fe nos hace enfrentar un duro camino con optimismo, pues nos sostenemos como viendo al invisible, tal como lo hizo Moisés (Hebreos 11:27).
e)       Mientras en el campamente del ejército de Israel todos hablaban del Gigante y nadie hablaba de Dios, David hablaba mucho de Dios y muy poco del gigante. Su fe estaba puesta en el que le ayudaría a vencer el problema y no en el problema mismo.
f)       Recuerde que la fe viene por el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17). Cultive su fe cada día meditando en la palabra y hablando de ella, y asi tenga en su bolsa esta piedra.

II-                  LA PIEDRA DE LA MEMORIA

a)      David le recuerda al rey Saúl que Dios lo ha librado en el pasado de leones y de osos, así que sin dudas lo volverá a hacer (1Samuel 17: 34-37).
b)      Pablo admitió que la buena memoria le ayudaba en sus momentos difíciles: “…Para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aun nos librará, de tan grande muerte” (2Corintios 1:9,10).
c)       ¿A cual de nosotros el Señor no ha librado de una situación que pensábamos imposible? ¿Ya hemos olvidado que Dios tiene todo el poder? ¿Estamos conscientes que de tan solo tocar su manto quedaremos sanos completamente?.
d)      Use todos los recursos a su alcance para asegurarse de que al recibir un gran favor de Dios lo recuerde. Plante un árbol, haga un cuadro, pinte un pared, o cualquier otra cosa que al verla le recuerde que el Dios que le ha librado de leones y osos lo hará nuevamente.
e)      Guardar el días sábado, monumentos, fiestas como el purim, fueron hechos para que el pueblo de Dios no olvidara grandes hazañas de salvación para ellos (Ver Josué 4:1-7; Deuteronomio 5:15; Salmos 103:1-6; Ester 10:21-32). Imite su ejemplo, ponga esta piedra en su bolsa y recoge una tercera…

III-                LA PIEDRA DE LA REPUTACIÓN DE DIOS.

a)      David enfrentó a Goliat y peleo con él, porque la reputación del Dios todopoderoso estaba en juego y estuvo dispuesto a morir por ella: Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.
 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.
 “ 1Samuel 17:45-47).
b)      Moisés cuidó la reputación de Dios (Exodo32) y Dios cuidaba de él (Números 12).
c)       Si hacemos de la reputación de Dios la prioridad de nuestra vidas, él tendrá cuidado de nosotros. Pelee para que el buen nombre de Dios resplandezca y busca la otra piedra…


IV-               LA PIEDRA DE LA MISIÓN.

a)      El rey de David (Saúl) no creía en él, sus hermanos no creían en él, su ejercito no creía en él, ni siquiera su padre creía en él, pero Dios si (1Samuel 16:1-8).
b)      Como David sabia que Dios estaba con él y le había asignado una misión, esto le dio la suficiente pasión y valor no solo para no huir, sino para correr hacia su gigante (1Samuel 17:.40-48).
c)       “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
d)      Tenga ánimo y sea valiente, porque el Señor no lo dejará hasta que complete la obra que ha comenzado en ti (ver 1Crónicas 28:20; Josué 1:5-9).

V-                 LA PIEDRA DE LA DETERMINACIÓN.

a)      David sabía que una sola piedra no lo haría. Goliat tenia 4 gigantes hermanos (2Samuel 21:16; 18-11).
b)      Un día de determinación no va a ser suficiente, un rato de oración no bastará, necesita ser persistente, pues Goliat tiene otros hermanos.
c)       Satanás al verse vencido por Cristo lo dejó por un poco de tiempo (Lucas 4:13), pero luego volvió.
d)      “Someteos pues a Dios, resistid al Diablo y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7).
e)      Él regresará, pero usted tendrá tiempo de llenar nuevamente su bolso con 5 piedras para volverle a vencer en el nombre del Señor todas las veces que sea necesario.

CONCLUSIÓN:

A)     Para escoger sus 5 piedras David tuvo que agacharse en el arroyo, tal vez arrodillarse. Haga usted lo mismo. Humíllese y busque la ayuda de Dios, mantenga su vista puesta en él y no en el problema, y el Señor peleará por ti tus batallas y derribará tus gigantes.
B)      Nunca olvides que el gigante Jehová pelea de tu lado (Jeremías 20:11)